jueves, 10 de mayo de 2018

Miarma aceptada por la RAE




Le ha costado la misma vida a la Real Academia Española aceptar lo inevitable, pero el muy sevillanísimo término, “miarma”, ya forma parte oficial de la lengua española, del dialecto andaluz, por supuesto.  La buena noticia de la incorporación de nuestra querida palabra aborigen a los diccionarios del mundo, la daba ayer el académico sevillano de la RAE, Antonio Rodríguez Almodóvar, en rueda de prensa en el Ateneo hispalense, con las siguientes palabras:
“Ni mi alma ni mi arma. La inmensa palabra, el santo y seña de nuestra ciudad que da la vuelta al mundo cual Macarena ¡ajay! es miarma. Es por ello que tengo el inmenso honor de anunciar a la sevillanía y a los cientos de millones de andalusí-parlantes de todo el Nuevo Mundo, que miarma desde el día de hoy pasa a ser un término oficial de la lengua española. ¡Qué alegría, miarma!”.
Asimismo, el académico y cuentista anunciaba que otros términos indígenas como empercochao, enguachisnao, calufa, bacalá, pirriaque, noniná o contrimá  también serían en breve asumidos por la RAE. Han sido siglos de uso popular o coloquial de la palabra miarma como muletilla para todo en las conversaciones de la Mariana Villa, hasta el punto de que los sevillanos son denominados como “miarmas” más allá de las fronteras de la provincia.
El significado reflejado por el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es el siguiente: (Del castellano mi alma) 1# m. y f. coloq. U. como apelativo para designar a un amigo, compañero o ser querido. 2# m. y f. coloq. U. natural de Sevilla capital. 3# m. y f. coloq. U. como apelativo para llamar la atención a un tercero (¿Qué hase, miarma?) 4# m. y f. coloq. U. como coletilla insufrible para jartibles (Tenemo gamba rebosada, adobo, sangre ensebollá, la pavía de bacalao, chicharrone y to lo que tú quiera, miarma).

domingo, 29 de abril de 2018

Pepe Mediavilla


Se nos fue una de las voces de doblaje más importantes de nuestro país. La de Pepe Mediavilla. Con él disfrutamos de muchos personajes del séptimo arte, y el que recordaremos con más nostalgia será el de Morgan Freeman.
Os dejo con un impresionante vídeo del poder de la palabra narrado por este gran actor de doblaje que se nos fue:


domingo, 1 de abril de 2018

La coma criminal

La coma criminal es aquella que se ubica entre el sujeto y el verbo o entre el verbo y el objeto. Es una pausa que no debemos graficar, pues corta la secuencia natural de una oración.

Coma criminal entre el sujeto y el verbo
– Cuando no hay información entre comas (inciso):

– Cuando después del sujeto va información entre comas (inciso):
Coma criminal entre verbo y objeto
– Cuando no hay información entre comas (inciso):

– Cuando después del verbo va información entre comas (inciso):

– Cuando el sujeto es una oración que empieza con quien, el que, donde, adonde, como, cuando y cuanto:

Como toda regla, esta también tiene una excepción:
Según el Diccionario panhispánico de dudas, cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) aparece necesariamente una coma delante del verbo de la oración:

Como señala la Ortografía de la lengua española, la coma criminal no puede ser confundida con los vocativos. Los vocativos se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita:

Como vemos, no es tan difícil erradicar este uso incorrecto de la coma. Recordemos que es un signo de puntuación sumamente importante para todos los redactores y, sobre todo, para los lectores. Así que evitemos caer en las redes de la coma criminal.

Extraído de la Fundéu.

lunes, 12 de marzo de 2018

Antonio Muñoz Molina sobre la corrección


«Por más atención que ponga en lo que hace, uno se equivoca. Uno escribe algo, un artículo, un cuento, toda una novela, y vuelve una y otra vez sobre lo que ha escrito, repasa, corrige, tacha, sustituye, pero está demasiado cerca de su propio trabajo, de modo que hay cosas evidentes que no ve, y por eso necesita el examen de otros ojos que no sean los suyos, a ser posible de alguien especializado, un editor o un corrector».

lunes, 12 de febrero de 2018

Uso correcto de la coma


Según define la Real Academia Española (RAE), coma es un "signo de puntuación (,) que indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado".
Su presencia no siempre está motivada por la necesidad de realizar una pausa en la lectura y, aunque en algunos casos el uso de la coma viene determinado por el gusto o la intención del autor, existen comas consideradas obligatorias, es decir que su ausencia cambia radicalmente el significado del texto.
Por otro lado, el mal recurso de las comas también puede dar lugar a malos entendidos. Y es que, no es lo mismo decir "Los alumnos, que estaban nerviosos, entregaron el examen" que "Los alumnos que estaban nerviosos entregaron el examen". Ambos enunciados son correctos pero no se refieren a lo mismo. En la primera frase "que estaban nerviosos" es solo una explicación, un detalle que podríamos omitir sin cambiar el sentido de lo que queremos decir. El segundo ejemplo en cambio, es especificativo: indica qué grupo de alumnos entregó el examen. No fueron todos, sino solo los que estaban nerviosos.
Para conocer la forma correcta de utilizar las comas en cualquier situación, puedes visitar el apartado que la RAE dedica al asunto. Pero, si tienes poco tiempo y quieres un repaso rápido, aquí te dejamos algunas pautas clave.

Comas que no están

  • Los sustantivos que sirven para referirse a una persona se colocan siempre entre comas. "Buenas tardes, Mario" o "Amigo, no te olvides de traer las llaves" son algunos ejemplos.
  • Cuando una frase contiene un verbo omitido también hay que poner signos de puntuación. "Pedro tiene veinticuatro años; Carlos, dieciséis" prescindir de la coma después del sustantivo "Carlos" no sería correcto.

Comas que saturan los textos

  • A no ser que vayamos a incluir una explicación, nunca pondremos coma detrás del sujeto; ni siquiera cuando leyendo en alto el texto hacemos una pausa natural. Un ejemplo correcto sería "La novia de mi hermano Pedro ha decidido comprar un coche nuevo"
  • No pondremos coma después del "pero" que precede a una interrogativa o exclamativa. Bajo esa premisa, "Pero, ¡qué dices¡" no sería correcto.
  • Por último, mencionar que aunque muchos piensan que no debe ponerse coma antes ni después de las conjunciones, hay casos en los que no solo es admisible hacerlo, sino también obligatorio. Son los casos en los que el último de los elementos de una enumeración no es equivalente semánticamente al resto ("Antes de salir de fiesta Irene se maquilló, se pintó los ojos, los labios, y quedó guapísima" o cuando la conjunción "y" tiene valor adversativo.
Como para todo en la vida, la mejor manera de aprender y de evitar cometer errores, es dedicar tiempo a consultar las dudas que tengamos, poniendo interés en interiorizar las explicaciones.

miércoles, 31 de enero de 2018

Autores que triunfaron con solo una novela

Margaret-Mitchell
Mientras algunos grandes nombres de la literatura exhiben una vasta obra, a estos cinco escritores les bastó con un solo libro para convertirse en referencia obligada.

Nº 1. J.D, Salinger. El guardián entre el centeno
 Se dio a conocer con esta, su primera y única novela. Publicada en 1951, se convirtió en un libro de referencia. Desde entonces, Salinger se retiró de la vida pública.Después de la novela, publicó tres libros de relatos y se tiene constancia de que su último texto publicado fue el relato Hapworth 16, 1924, que apareció en 1965 en la revista New Yorker. Dos años después de su muerte en 2010, el novelista reapareció, de golpe: la biografía The Private War of J.D. Salinger, publicada en España por Seix Barral y la promesa de cinco textos inéditos le relanzaron.

Nº 2. Emily Bronte. Cumbres borrascosas
 Publicada en 1847 con el pseudónimo de Ellis Bell, la novela de Bronte se considera actualmente como un clásico de la literatura. En el comienzo obtuvo duras reacciones de los lectores y los críticos, que vieron en sus páginas una historia deprimente. El tiempo, sin embargo, hizo justicia.

Nº 3. Harper Lee. Matar a un ruiseñor
Basada en las vivencias de su infancia, la novela fue publicada en 1960. Apenas dos años más tarde, ya había sido llevada al cine. To Kill a Mockingbird ganó un Premio Pulitzer, ha sido traducido a más de 40 idiomas, y vendido más de 30 millones de copias en todo el mundo. Aunque Lee escribió algunos ensayos cortos, nunca trató de publicar otra novela.

Nº 4. Margaret Mitchell. Lo que el viento se llevó
Publicada en 1936, esta novela ambientada en la guerra civil de Estados Unidos es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. Ganó el Premio Pulitzer de ficción en 1937 y fue adaptado al cine en 1939. El primer año vendió 176.000 copias. A finales de 1938, más de un millón de copias. Casi 80 años después de su publicación, el libro se vende ahora en datos estimados de 75.000 ejemplares cada año.

Nº 5. John Kennedy Toole. La conjura de los necios 
Su incapacidad para que una editorial aceptara su manuscrito lo sumió en una profunda depresión que él decidió resolver suicidándose con monóxido de carbono. Años después de su muerte, en 1980, gracias a la insistencia de su madre, el manuscrito vio finalmente la luz. Y La conjura de los necios no solo obtuvo el Premio Pulitzer en 1981, sino que las peripecias de su estrafalario protagonista Ignatius J. Reilly se convirtieron en la referencia de una novela de culto. Se publicó luego un libro incompleto: La biblia de neón. Sin embargo, como novela en toda regla, fue la única que publicó. Y ni siquiera pudo vivir para verlo.

viernes, 26 de enero de 2018

Porcentaje en la lectura de libros 2017


Según el Barómetro de hábitos de lectura del Gremio de Editores, el número de lectores crece, aunque estamos aún por debajo de la media europea.




Panorama en la lectura en España del pasado año 2017






Cuatro de cada diez españoles,  no lee nunca o casi nunca. Las principales razones son la falta de tiempo (47, 7 %), o el nulo interés por la lectura (35 %).






El número de lectores en España de más de 15 años sube hasta el  65,8 %, casi un 3 % más que en el 2012. Sin embargo, se mantiene por debajo de la media europea: 70 %.





Casi un 40 % de los españoles solo lee libros en papel. La lectura de libros digitales es una práctica del 27, 2 % de la población. La subida con respecto al 2012 ha sido del 15, 5 %.





El 80 % de los niños entre los 10 y 14 años son lectores habituales, siendo el grupo de población más lector.




Las mujeres leen más que los hombres de media. La diferencia porcentual entre sexos es de diez puntos, 64,9 % frente al 54,4 %. Entre los 45 y 54 años, la diferencia es mayor: 73,1 % frente al 51,8 %.





Entre comunidades autónomas también hay grandes diferencias. En Madrid, el 70 % de la población lee con frecuencia, mientras que en Extremadura, apenas la mitad (52, 6 %).



Fuente extraída del ABC del 19 de enero de 2018. Suplemento de Cultura.